TVLR_5-1: Mitos sobre la Renuncia: Las idealizaciones

5ª Enseñanza:

Dada nuestra educación y la herencia de nuestra cultura, es posible que tengamos algunos
mitos sobre la Renuncia. Las idealizaciones es uno de ellos.

Las idealizaciones son uno de los obstáculos más poderosos en nuestro desenvolvimiento. Muchas veces se disfrazan de “ideales”, de anhelos, sentimientos o valores nobles, pero en el fondo pueden ser una forma solapada de esperar algo determinado de nosotros mismos, de otras personas, de las circunstancias, de las organizaciones y de la vida. Las idealizaciones son contrarias a la Renuncia, porque nos encadenan a una expectativa determinada o a una creencia inconsciente de cómo tienen que ser las cosas, en lugar de permitirnos fluir con lo que la realidad nos presenta, aceptándola. Reaccionamos en lugar de responder creativamente con nuestro potencial.

Cuando nos idealizamos o idealizamos a otros, nos solemos encontrar en circunstancias en
las que pensamos: “esto no debería pasar”. Y el sentimiento asociado es la decepción o la
frustración. Es importante comprender que cualquiera de estos sentimientos son producto
de nuestras propias expectativas e interpretaciones, y no son inherentes a los hechos o a las personas que observamos. Se crean en nuestro interior de manera inconsciente. De allí hay sólo un paso hacia el resentimiento, uno de los sentimientos más nocivos para nuestro bienestar físico-emocional y espiritual. Este camino de decepción-frustración-resentimiento es fuente de malestar interior e incluso de enfermedades físicas.

Lo mismo nos sucede a nivel individual: “esto no me debería pasar”. Podemos sentir soledad, miedo, inseguridad, tener ilusiones, etc. Cuando nos miramos a nosotros mismos con la lente del “deber ser” estamos usando una imagen contra la que nos estamos comparando (una idealización). No estamos observando nuestro verdadero ser, en toda su dimensión. Esto puede suceder porque nos resulta doloroso reconocer algunos pensamientos, sentimientos o emociones. No tenemos que reprimirnos. Renunciar no es reprimir. Renunciar es aceptar y aprender del mensaje que se manifiesta en nosotros y que nos muestra la vida.

La realidad nos muestra que todo lo que pasa, pasa por algo, hay algo que aprender, hay algún mensaje que nos llega para ampliar nuestra conciencia. Todo lo que sucede, tanto en nosotros como en nuestro entorno, es material para nuestro trabajo interior, y lo recibimos con amor, con amplitud, sin miedo, sin culpa y sin juicios.