TVLR_11-1 La plenitud a través de la Renuncia

Podríamos imaginar a la Renuncia como algo severo, firme, duro, árido. Pero en realidad, la
renuncia es una actitud blanda, fluida, amorosa, generosa, sanadora, hospitalaria. Da la bienvenida a todo y no se aferra a nada.

La Renuncia es el aceite -el lubricante- que hace que todas las piezas del motor de nuestra vida se deslicen suavemente: nuestra relación con nosotros mismos, nuestra relación con los demás, nuestra relación con lo que hacemos.

Cuando percibimos fricción en nuestra vida, es un buen indicador de que nos hemos alejado de esa actitud amorosa.

La Renuncia es un bien individual. Nadie nos lo puede otorgar, solo lo podemos conquistar
nosotros mismos.

Podemos hacer muchas cosas, podemos cambiar mucho en lo exterior, pero nada de eso
nos traerá sentido profundo y plenitud si no es a través de la Renuncia.

¿Qué sentido tiene mi vida hoy? ¿Qué se está manifestando en mí en este momento, qué
experiencias, emociones, pensamientos? ¿Cómo sigo ese fluir y me entrego a lo desconocido? ¿Cómo vivo este presente? Preguntas como éstas nos ayudan a reconocer cómo actúa la Ley de la Renuncia en nuestra vida y a profundizar acerca de cómo le damos sentido trascendente.

A veces puede entenderse que vivir en el momento presente es contrario a hacer planes o
tener proyectos para el futuro. No se trata de eso. Necesitamos proyectarnos hacia el futuro, lo necesitamos para encausar nuestras energías, orientar nuestra vida y concretar objetivos. Pero al mismo tiempo, podemos mantenernos desapegados de cualquier plan o proyección
sabiendo que todo es transitorio. Podemos dejar siempre una puerta abierta a que suceda lo no previsto y permanecer abiertos a lo desconocido.

Esta actitud nos confiere orientación con flexibilidad. Contamos con una clara intención,
pero fluimos en el devenir. De esa forma, podemos sentirnos plenos tanto en los momentos agradables como en los difíciles, porque no estamos atados a nuestras expectativas y deseos, y podemos abrirnos a la enseñanza de la vida.