8ª Enseñanza: VLR_8-1
La habilidad de reconocer con qué nos estamos identificando nos permite también desarrollar la capacidad de autodeterminación, es decir, de ser dueños de nuestra voluntad y de nuestras decisiones. La voluntad es el vehículo de la autodeterminación y de la libertad.
¡Cuántas veces sentimos que no tenemos voluntad y nos sentimos impotentes! Pensemos en los músculos de nuestro cuerpo. Cuando pasamos una larga temporada inactivos nuestros músculos se debilitan. Entonces, si no los usamos y los ejercitamos, no nos responderán cuando los necesitemos. Pero no se pueden ejercitar de golpe, en un solo entrenamiento y en un único día. Hay que hacerlo gradualmente, con paciencia y constancia. Lleva tiempo. Primero entrenaremos unos pocos minutos y, progresivamente iremos aumentando el tiempo y el nivel de esfuerzo.
Algo semejante sucede con la voluntad. Si queremos que nos responda cuando la necesitamos tenemos que ejercitarla todos los días. Es decir, aprender a ponerla al servicio de la conciencia y no de los impulsos inconscientes. Por ejemplo, si tenemos dificultad para hacer silencio, para meditar, o nos quejamos con frecuencia, podemos practicar todos los días detenernos conscientemente durante unos minutos. A medida que podamos sostener esos pocos minutos, podremos aumentar el tiempo o el nivel de exigencia. Aprendemos y desarrollamos hábitos de manera gradual.
Pero la tarea no termina aquí. Es necesario sostener el esfuerzo en el tiempo. Igual que
sucede con nuestros músculos, no importa cuánto tiempo los hayamos ejercitado, si
dejamos de hacerlo vuelven a debilitarse.
Así también iremos logrando gradualmente, mayor autodeterminación. Esta nos permite
hacer lo que hacemos por nuestra decisión consciente, por el ejercicio de nuestra libertad,
y no por la fuerza de la obligación, por las presiones exteriores o por el deber ser. Si nos
sentamos a meditar no lo hacemos para “cumplir”, sino por nuestra propia conciencia de
que necesitamos conectarnos con la Divina Madre, o porque necesitamos procesar la
información que viene tanto de nuestro interior como del entorno.
Desde este punto de vista, la autodeterminación es una expresión de la Renuncia. Entrenamos nuestra voluntad para dejar de responder a los impulsos inconscientes y así hacer uso de nuestra libertad. Sin autodeterminación no hay Renuncia.