TVLR_9-1 Actitudes de Renuncia: la interdependencia


La autodeterminación, la capacidad de aplicar nuestra voluntad a aquello que nos proponemos, requiere del balance de la interdependencia. Porque, de lo contrario, cuando la voluntad es fuerte y nos sentimos “capaces”, podemos caer en la trampa de la arrogancia.

La arrogancia nos hace pensar que ya sabemos, que estamos superados, que los demás no están a nuestro nivel. También nos lleva a criticar lo que sucede fuera de nosotros (en nuestra familia, en nuestro trabajo, en nuestra sociedad o en Cafh), sin hacer ningún reconocimiento en nosotros mismos, sin “sentirnos parte” de la solución de aquello que criticamos.

La arrogancia vuelve rígidas nuestras posturas y nos ciega con un velo de ilusión: la ilusión de que seguimos desenvolviéndonos, cuando en realidad, estamos estancados e identificados con una imagen espiritual de nosotros mismos que nada tiene que ver con lo que somos. Para reconocer si nos hemos dejado llevar por la arrogancia basta con poner nuestra atención en nuestros pensamientos e identificar los juicios o críticas que pueda haber en ellos.

Cuando nos identificamos con nuestros compuestos, podemos tener la ilusión de que
estamos separados, de que podemos actuar sin considerar el efecto que esa acción tendrá
más allá de nosotros mismos. La Renuncia -esa toma de distancia interior- nos permite apreciar que somos parte de una trama, de una red de relaciones con otras personas, con otros seres vivos, con el entorno y, finalmente, con todo el planeta. Todo lo que hacemos afecta a alguien o a algo, y todo lo que sucede también nos impacta de alguna manera. Solo entonces podemos participar.

Cuando percibimos esta interdependencia nos volvemos más humildes, más cuidadosos,
más empáticos. Reconocemos al otro y lo incorporamos a nuestro mundo interno. Ser conscientes de que la interdependencia es una condición de nuestra existencia es un paso profundamente espiritual. Nos conduce a la egoencia, ya que nos permite percibir que no estamos separados de nada, y, por esa misma condición, podemos influir positivamente en todo lo que nos rodea.

En el contexto del quehacer de Cafh, la interdependencia por parte de quienes cumplimos cualquier función no sólo es indispensable, sino que es expresión de la coherencia y la renuncia con que ejercemos esas funciones. Sin interdependencia no hay Renuncia.