7ª Enseñanza: VLR_7-1
Una de las actitudes esenciales para vivir la Renuncia es la honestidad. La honestidad es una actitud indispensable para auto observarse. Esa honestidad también nos permite dudar de nuestros supuestos y afirmaciones, de nuestras creencias y prejuicios. Es bueno preguntarse: ¿por qué creo esto? ¿de dónde sale esta afirmación? ¿Por qué juzgo algo con tanta seguridad? Hacernos estas preguntas podría parecer bastante simple, pero no lo es. Estamos acostumbrados, por nuestra educación, a juzgar cada hecho y a atribuirle un valor determinado, sin saber de dónde vienen esos juicios o prejuicios.
De esta forma, podemos ser sinceros con nosotros mismos, reconocer la diferencia entre
“yo necesito” y “yo quiero”, entre “tal persona tiene la culpa o tal circunstancia me fue adversa” y “me estoy victimizando”, entre “las cosas son así” y “yo veo las cosas según una determinada posición”.
Esta comprensión ayuda a salir del juego de los pares de opuestos. Dejar de identificarnos con un solo polo del problema nos devuelve nuestro poder interno. Ya no ponemos la posibilidad de cambio afuera, en otros o en las circunstancias. Reconocemos que no tenemos control sobre eso, pero sí tenemos el poder de elegir nuestra actitud, nuestra intención y nuestras acciones.
Y como el flujo de cambios no se detiene nunca, nuestro trabajo interior es permanente, sin
importar cuántos años hace que estemos intentándolo, ni qué votos tenemos, como
tampoco cuánta experiencia hayamos acumulado.
Si somos honestos, un efecto interesante de la Renuncia en nuestras vidas es que no podemos tener la sensación de que “ya lo hemos logrado”, de que hemos arribado a la meta, no tenemos la sensación de un final, de que hemos alcanzado un logro permanente. La vida misma nos lleva a renunciar a esa idea de logro.
Esta condición, que podría desalentarnos o deprimirnos, nos otorga sentido: estar siempre en el proceso de desenvolvimiento interior. Y también nos otorga libertad interior, pues al visualizar y reconocer los aspectos cambiantes de nosotros mismos podemos elegir cómo pensar, cómo sentir y cómo actuar.
No es posible la libertad interior si somos inconscientes de la fuente de la que emana nuestro poder, y si hay identificación con algún aspecto del proceso, porque se oscurece la
conciencia de nuestro verdadero Ser y su propósito en esta vida. Sin honestidad no hay
Renuncia.